viernes, 11 de julio de 2008

Sesenta y nueve.


Fue como una tormenta de ideas encadenadas. Cuando anoche tarde, muy tarde -después de una agradable cena en la mejor de las compañías y un paseo acalorado a causa de la húmeda noche- recuperé los mandos de mi pequeño macboook, pensaba casi únicamente en comida. No en las cerca de cincuenta gigas de informaciones varias que había perdido con la muerte súbita del disco duro, ni en la alegría por la recuperación, aún en blanco, de mi herramienta de distracción, ni en el nerviosismo propio de las nuevas ilusiones (así es como lo veo ahora, como un proyecto realmente nuevo, en el que no queda ni el más pequeño rastro de historias antiguas), ni siquiera en la emoción de volver a asomarme a vuestras ventanas abiertas. Sólo pensaba en comida.

Aquí, pues, de nuevo, supongo que cuando tenga organizadas al menos un par de carpetas, volverán a leerse recetas de cosas buenas que me da por preparar. Hoy sólo saludo. Y os dedico la primera bonita sonrisa que he encontrado por ahí.

6 comentarios:

Carlos C. dijo...

Bienvenida de nuevo :)

Arcángel Mirón dijo...

Volviste!! Te extrañé.

:)

Anónimo dijo...

Qué alegría que estés de vuelta...
¡Te he echado de menos!

violetazul dijo...

Qué bien que ya estés por aquí!!
Se te echó de menos!!
Besos

CarmenS dijo...

Te echaba de menos yo también. Espero que estas dos semanas hayan sido benévolas para ti. Y que regreses con energía.
Besitos

horabaixa dijo...

Hola memoria,

Bonito numero de post.

Y en lo que refiere al comentario, la informàtica tiene estas cosas.

Paciencia !!!!!